La gripe aviar, los antivirales y prácticas de salud.
Los Verdes consideramos desafortunada la actuación política ante el riesgo de propagación de la gripe aviar. En lugar de manifestaciones que pueden alarmar a la población sobre el riesgo de pandemia, hoy muy remoto, y la compra muy onerosa de medicamentos ineficaces para curar la gripe, debe realizarse una campaña para reducir el riesgo de contraer la gripe común y mejorar la salud en general de los ciudadanos. Indicamos algunas pautas al respecto.
Los Verdes de Asturias consideramos que la actitud de los políticos españoles y asturianos ante la amenaza de una pandemia de gripe aviar no está siendo acertada. En lugar de realizar una valoración sosegada de la situación, adoptar las medidas más razonables desde el punto de vista sanitario e informar al público con toda veracidad de la realidad de la amenaza, aconsejándole sobre las precauciones a seguir, han reaccionado de una forma que podría calificarse sin mucha exageración de histérica y desproporcionada.
La realidad de los hechos es que la amenaza de pandemia no es inmediata, ya que al menos en este año no podría llegar una epidemia que afectase a los humanos. El virus aún debería mutar de forma que se pudiese transmitir de persona a persona en la forma que lo hace la gripe común, y no parece que eso haya ocurrido, por lo que deberían evitarse declaraciones catastrofistas que parece que quieren provocar un constante sentimiento de terror en la ciudadanía.
Por otro lado, al menos alguna de las decisiones adoptadas hasta ahora dista de estar justificada, en nuestra opinión. En particular, la adquisición de miles de dosis de antivirales parece carecer de todo sentido. Los antivirales son unos medicamentos cuya única función es atenuar algunos de los síntomas de la gripe, siempre que sean administrados en las primeras horas de la enfermedad; pero no la curan ni evitan las complicaciones que pueden tener los colectivos de riesgo. Su administración no está incluida en los protocolos al uso para actuar frente a la gripe; tanto es así que el único antiviral antigripal comercializado desde hace años en España se ha considerado digno de ser financiado por la Seguridad Social. Aún más, el antiviral que se está adquiriendo por la Administración como supuestamente específico frente la gripe aviar, distinto al comercializado hasta ahora en España, ni siquiera ha podido ser probado en humanos, por la obvia falta de candidatos para realizar los ensayos necesarios, por lo que no se conoce si podrá tener alguna efectividad para su limitada función de aliviar los síntomas de esta novedosa forma de gripe.
El único beneficio que aporta la adquisición masiva de este medicamento es el que obtendrá la empresa fabricante, una conocida multinacional extranjera. Con el correlativo gasto innecesario para el erario público, al que contribuimos todos los ciudadanos con nuestros impuestos; lo que es tanto más grave cuanto que es cuestión de candente actualidad la forma de intentar frenar el constante crecimiento del gasto sanitario, en particular el farmacéutico; y que el medicamento en cuestión es extremadamente caro: más de 35 euros la caja.
En lugar de este tipo de reacciones precipitadas, lo que debería hacer el gobierno es iniciar una campaña informativa sobre hábitos y formas para preservar la salud de los ciudadanos, reduciendo en la posible el riesgo de contagios, no ya de la gripe aviar sino en general de todo tipo de gripe. En este sentido, deben recordarse los beneficios que para la salud en general tienen el ejercicio físico; la alimentación sana y equilibrada, particularmente de frutas y verduras; evitar el tabaco y estar sometido a todo tipo de agentes contaminantes; y una buena higiene personal. Y, en cuanto a la gripe, conviene evitar las aglomeraciones y ambientes cargados; protegerse del frío y de los cambios de temperatura; taparse bien la boca y las narices cuando se estornude o tosa.
Las personas incluidas en los grupos de mayor riesgo deben vacunarse. Sobre esto hay que aclarar que la vacuna ha de ser específica para el tipo de virus que se propaga en el año en curso, por lo que la vacuna contra la gripe que se puede extender este invierno no servirá contra una eventual epidemia de gripe aviar. Y debe aclararse también, contra lo que mucha gente cree, que la vacuna está elaborada con virus desactivados, por lo que su administración no puede dar lugar a contraer una forma benigna o moderada de la gripe.
Y, si se llega a contraer la enfermedad, dado que los medicamentos son sólo sintomáticos, es decir, sólo tratan de aliviar los síntomas, cabe obtener el mismo beneficio por medio de una serie de remedios caseros: reposo y beber mucho líquido (más de dos litros diarios), sobre todo agua y zumos de naranja y limón, como tratamiento más efectivo; lavar los ojos con manzanilla, si hay lagrimeo; agua con sal, suero fisiológico o vahos contra la congestión nasal; gárgaras con agua tibia y salada para aliviar la garganta; vaselina para los labios y la nariz enrojecidos; y paños de agua tibia contra la fiebre elevada.
Oviedo, 25 de octubre de 2005.


























22 de febrero, 2006 - 12:45 pm
El devenir de la historia viene a confirmar lo que ya adelantamos en octubre pasado. La gripe aviar sigue sin mutar para poder transmitirse entre humanos; los nuevos casos de transmisión de aves a humanos han sido muy escasos. Pero el dineral gastado en un antiviral gastado está, sin ninguna justificación; de hecho, muchos de los responsables sanitarios y de salud pública de la Administración, en conversaciones privadas o en entrevistas públicas pero un tanto al margen del hilo central de su discurso, reconocen la ineficacia del uso de antivirales. Es más, se está reconociendo también que su uso origina resistencia al fármaco, lo que lo hace no ya ineficaz sino contraproducente. En cambio, la gripe se expande entre las aves, provocando matanzas preventivas por doquier, tanto en Asia como en Europa o África. Se gastó un dineral en un antiviral ineficaz para detener una enfermedad que no existe, pero no se invirtió nada en vacunar a las aves que hay que sacrificar, en algunos casos en países tan pobres como Níger o los de la península de Indochina. Mientras tanto, los productores de aves de corral se arruinan, sin ninguna causa justificada, y las grandes empresas del sector cárnico y pescado ves como suben sus acciones.